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Los cubanos… ¿de la Atlántida?

  Gilberto Dihigo.-Cuba, la linda isla del Caribe donde habitan esos seres llamados cubanos, capaces de imaginar teorías e ideas que harían sonrojar al mismísimo Julio Verne si regresara a la vida. Cuba, esa isla cercana al gigante del Norte que durante años debatió su destino entre la anexión o la independencia.  Cuba, de nuevo en el tapete internacional, en busca de un cambio que —valga la redundancia— cambie la vida de los cubanos que viven en la isla y también de aquellos que residen en el exterior y sufren al ver deteriorarse el país donde nacieron. Hace algún tiempo, un amigo dominicano me dijo, después de ver un reportaje en televisión, que existía la tesis de que un fragmento del continente perdido de la Atlántida podría haber sido Cuba. Y si eso fuera cierto —añadió con una sonrisa—, entonces los cubanos seríamos atlantes. ¡Caramba y reconcholis… somos de la Atlántida! Tal vez por eso nunca nos ponemos de acuerdo —lo cual tampoco es tan malo hasta cierto punto— y todo...

Enero no miente, mienten los hombres

  Gilberto Dihigo.-Si hay un mes que recibe mentiras año tras año, ese es el pobre enero. Y no por culpa suya, sino de los terrícolas —el verdadero nombre de todos nosotros, más allá de los gentilicios impuestos por el azar del nacimiento—, ese azar que decide que la vida del niño estadounidense Tom sea mucho más iluminada que la del infante Jean en Haití o la de Miguelito en Cuba. Uno nació en un país poderoso; los otros dos… bueno, ya saben. Pero volvamos a las mentiras de enero. Muchos juran que dejarán de fumar para siempre, y harían bien en cumplirlo, porque más de ocho millones de muertes al año están relacionadas con el tabaco, según cifras oficiales de la Organización Mundial de la Salud . De ellas, alrededor de tres millones corresponden a muertes por cáncer causadas directamente por fumar. El tabaco es responsable de entre el 22 y el 25 % de todas las muertes por cáncer en el mundo . Sin embargo, esa promesa casi nunca se sostiene. A los pocos días, la adicción vuelve a...

DELCINA: la luz que no se apaga

Gilberto Dihigo.-Extraño a mi madre. La extraño con cada poro, con cada respiro. Ella sigue conmigo en mis recuerdos más luminosos, y también cuando observo a sus nietos —los cubanos y los gringos— porque en todos ellos está su rastro. La veo en Marisol que, por esas ¿casualidades?, comparte con ella el signo Acuario y, a veces, me la recuerda en sus risas, en sus humores, en esa manera particular de mirar la vida. Hay días en los que abrazo el aire y siento su presencia. Sí, extraño a mi madre… y sé que no soy el único. Muchos de los boomers crecimos con un profundo respeto y amor por nuestros padres. Bendecidos quienes aún los tienen para cuidarlos; y quienes ya no, los honran como pueden, igual que yo. Sin ánimo de exagerar —aunque quizá peque de injusto— siento que, salvo excepciones, las generaciones más jóvenes no reaccionan con ese mismo sentido de devoción. Uno escucha historias de hijos que dejan a sus padres a la deriva, los abandonan en instituciones y nunca regresan a verl...

Al filo del botón nuclear

  Nada humano me es ajeno.                         Al filo del botón nuclear Gilberto Dihigo.-En el pasado, los países levantaban castillos fortificados para defenderse de sus enemigos; hoy, en cambio, apuestan por el armamento nuclear para “disuadir” a los posibles adversarios. El problema es que los rivales también poseen esos artefactos de destrucción y los aliados, a su vez, cuentan con sus propios juguetes atómicos. El resultado: si alguien aprieta el botón equivocado, podríamos despedirnos del mundo que conocemos y asumir el apocalipsis tantas veces anunciado por distintas tradiciones religiosas. Vivimos una era de líderes inestables que conducen poblaciones fanatizadas bajo el impulso del nacionalismo más feroz. No hay control ni obediencia a las normas. La ONU, surgida tras la Segunda Guerra Mundial como salvaguarda de la paz, es hoy una institución sin verdadero poder: sus resoluciones son desdeñadas por quienes d...

Dolores, Milly y yo

  Gilberto Dihigo.-Desde hace seis años vivo con Dolores, quien llegó de la mano de la ya conocida Milly ( cáncer Mieloma Múltiple). Ella, aprovechando un desacuerdo interno entre mis células, logró amotinarlas en mi contra y atacar mi columna vertebral: un tipo recto, sin problemas, al que le comprimieron cinco de sus queridas vértebras. Justo ahí apareció Dolores, con toda su arrogancia, dispuesta a torturar al sistema nervioso, que poco podía hacer ante semejante arremetida. Por suerte, el cerebro —sabio viejo— empezó a meditar, buscando darle un poco de paz al cuerpo inmóvil en la cama, azotado por Dolores. Los médicos ofrecieron pastillas opioides, pero el cerebro susurró con claridad: “No las tomes, no me dejes solo”. Y así lo hice. Apreté fuertemente el cuerpo en la parte de abajo y aprendí a convivir con Dolores. Ella, molesta por no poder doblegarme, se marchó dejando a sus hijas, Lola y Lolita, que aunque latosas, no son como su madre. Milly, por su parte, perdió terreno ...

CAMINAR CONTRA LAS SOMBRAS

  Gilberto Dihigo.-Hoy salí a caminar y me detuve a mirar las nubes con sus contorsiones cambiantes: algunas blancas como ovejas, otras grises y pesadas como mujeres embarazadas. Respiré a todo pulmón para olvidar los dolores punzantes e impedir las quejas de esa parte indómita del subconsciente que aún no logro dominar.  Estoy en pleno proceso de transformación, en busca de que la sabiduría de mi cuerpo expulse por completo a la pandilla de “Milly” —el cáncer Mieloma Múltiple—, esos bandidos que asaltaron malignamente a “ Titina” , mi salud, y la quebraron por completo hace seis años. Hoy, al andar por las calles de Miami, miré mis pies adoloridos por la neuropatía y, en silencio, los felicité. Porque hace media docena de años no podía caminar: estaba postrado en una silla de ruedas, en un estado lamentable.  Agradecí, también en silencio, a mis pies por su resistencia, y mantuve el paso con una sonrisa que dediqué a cada persona que cruzaba mi camino. Mi estado de ánimo...

Cibercomunistas del mundo, ¡actualizaos!

  Cibercomunistas del mundo, ¡actualizaos! Por Gilberto Dihigo.– El querido Michel Hernández, desde España, golpeó la puerta de mi curiosidad cuando, en una nota, mencionó que un individuo le confirmó que era comunista, pero con un nombre sonoro: “cibercomunista”. ¡Rediez! –diría ese ancestro vasco del que llevo el apellido Dihigo–, ahora sí me dejaron con la boca abierta. El moro Marx nunca pudo imaginar que la apertura de su conocido Manifiesto Comunista , aquel “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”, fuera transformado en: “Un espectro recorre el mundo: el espíritu del cibercomunismo en roaming, con gigas y algoritmo.” ¿Y por qué sorprendernos de la nueva tendencia, si hay quienes defienden la tesis de que la Tierra es plana? Pero el pan, si no tiene mantequilla, no es sabroso. Así que los nuevos comunistas tienen su soporte intelectual, como el visionario canadiense Nick Dyer-Witheford, profesor en la Facultad de Información y Estudios de Medios en la Universit...