UTOPÍA TRÁGICA.
Gilberto Dihigo - Tenía solo 9 años cuando arranqué la página central de una revista Verde Olivo , donde venía una planilla para ser un flamante alfabetizador. El único obstáculo para alcanzar ese deseo era la firma de mi madre, Delcina, quien, al escuchar mi reclamo, esbozó una sonrisa de negación y dijo: "Tú estás loco". Enfurruñado, salí del cuarto, y es que esos primeros años después de 1959, los niños, adolescentes y jóvenes estábamos sumidos en la utopía revolucionaria. Había patrullas juveniles marchando de manera elegante en las calles, planes de becas con uniformes. Los padres estaban embelesados ante ese milagro de poder educar a sus hijos: libros y alimentos sin costo alguno. ¡Regio! Era la revolución en su máxima expresión. Nadie prestaba atención a que, de forma gradual y sin pausa, el nuevo régimen inculcaba una ideología autoritaria, exclusiva e intolerante en las mentes de los jóvenes nacidos después de los 50 y finales de los 40. ¡Qué bella es l...