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Mostrando entradas de enero, 2025

UTOPÍA TRÁGICA.

  Gilberto Dihigo  - Tenía solo 9 años cuando arranqué la página central de una revista  Verde Olivo , donde venía una planilla para ser un flamante alfabetizador. El único obstáculo para alcanzar ese deseo era la firma de mi madre, Delcina, quien, al escuchar mi reclamo, esbozó una sonrisa de negación y dijo: "Tú estás loco". Enfurruñado, salí del cuarto, y es que esos primeros años después de 1959, los niños, adolescentes y jóvenes estábamos sumidos en la utopía revolucionaria. Había patrullas juveniles marchando de manera elegante en las calles, planes de becas con uniformes. Los padres estaban embelesados ante ese milagro de poder educar a sus hijos: libros y alimentos sin costo alguno. ¡Regio!  Era la revolución en su máxima expresión. Nadie prestaba atención a que, de forma gradual y sin pausa, el nuevo régimen inculcaba una ideología autoritaria, exclusiva e intolerante en las mentes de los jóvenes nacidos después de los 50 y finales de los 40. ¡Qué bella es l...

CORRE DETRÁS DE LA SALUD.

  Gilberto Dihigo.-Bailar boleros con letras que invitan al amor hasta el amanecer, estrechando un cuerpo femenino que se entrega de manera apasionada y promete momentos estremecedores de cóncavos y convexos incandescentes. Luego, sin descanso, practicar deportes durante horas y al día siguiente salir de fiesta, nuevamente desvelándose con escasas horas de sueño, no resulta ser el mejor ejemplo de lo que Platón llama el equilibrio entre alma y cuerpo para gozar de una buena salud. La salud te ama y cuida, pero llega un momento en que, cansada de tu actitud desconsiderada, decide abandonarte. Aunque intentes recordarle que vives bajo el signo del dios griego Dionisio, quien influye en tu desbordante alegría, tus instantes de locura y tu indiferencia hacia las normas sociales, la salud, disgustada, entrecierra los ojos y abre la puerta a males terribles que castigan al cuerpo sin piedad, recordándote que, sin ella, la señora de la guadaña te observa con mayor atención. Ante ese divor...

LA REVOLUCIONARIA NALGA

  Gilberto Dihigo.- Tal vez Shakespeare, con ese ingenio que siempre mostró al escribir, ahora pondría a Hamlet con la réplica de una nalga en la mano; dubitativo, el príncipe de Dinamarca mirándola diría: "¿tener o no tenerla grande?".  Después del conocido implante mamario, la gluteoplastia —nombre de este procedimiento— es una de las intervenciones quirúrgicas más populares en el ámbito de la cirugía plástica. De acuerdo con cifras divulgadas en el 2019 por parte de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), 95,000 personas en el mundo, incluyendo hombres, cambiaron la forma de sus nalgas. El dilema "nalgatatorio" para los sapiens, especie inconforme y avariciosa desde su aparición, es antiguo. Poetas romanos como Horacio y Juvenal se burlaron en sus obras de la atención desmedida que prestaban los ciudadanos de su época a sus cuerpos, especialmente a esa parte posterior. Juvenal, en sus conocidas “Sátiras”, un conjunto de poemas que critican...

DEJARON LA INMORTAL ALEGRIA.

Gilberto Dihigo .- Camino lentamente por una calle oscura y desconocida. El aire sopla frío y provoca un ligero temblor en mi cuerpo. Aprieto los ojos, pero apenas puedo distinguir los contornos de las casas y edificios. No circulan autos, y el silencio golpea mis oídos como pesadas piedras que lastiman mi sentido del sonido. Muy cerca, observo un lugar iluminado del que salen fuertes voces. Acelero el paso para llegar sin demoras al local. Mi corazón galopa en el pecho, anhelo escapar de estas tinieblas y de la sensación de triste soledad. Doy dos pasos más y penetro en el recinto iluminado. Venir de la espesa negrura y recibir de pronto esta explosión lumínica deja una breve turbulencia en mi vista que, gradualmente, vuelve a la normalidad y poco a poco distingo a las personas. A la izquierda, en pocos metros, escucho unas grandes carcajadas que emanan de un pequeño grupo donde, con su estilo simpático y locuaz, mi querido Franklin Standard, “El Toldo”, me saluda con un gesto de la m...

SIN FILTROS: Curazao, natación por edades y el valiente Sergio

    Gilberto Dihigo.- Viajar a la isla de Curazao en 1986 para cubrir el centroamericano por edades representó un reto para mi carrera periodística, ya que era la segunda vez que lo hacía como periodista y por el compromiso de escribir para todos los periódicos, algo que logramos tras una refriega con el hipócrita jefe de propaganda del INDER, Manuel Vaillant, quien dejó fuera del plan a  Trabajadores  el año anterior y solo consideró a  Granma  y  Juventud Rebelde  para esos viajes.  Esto fue un golpe para la revista  LPV , que fue eliminada sin contemplación cuando asumió como presidente Conrado Martínez Corona, un buen hombre, pero mal aconsejado por el ladino Vaillant en su opinión para desaparecer al semanario. En mi caso, debía demostrar que tanto mis compañeros de equipo, Luis Hernández y Abelardo Oviedo, como yo éramos capaces de asumir el desafío con éxito. Yo, sin dudas, estaba más comprometido por la carta protesta al no inclu...