EL ESPEJO Y LA JUVENTUD.

 

Nada humano me es ajeno

Gilberto Dihigo.-El joven rechaza la imagen que le ofrece el espejo. No puede ser real la persona que sus ojos observan y su mente repudia, sabiendo que su juventud se manifiesta en el ánimo y la alegría desbordante que siente. 

Debe reconocer que, a decir verdad, todo cambio a su alrededor; los jóvenes actuales no lo representan. Una inmensa mayoría ansía escuchar el vibrante reguetón y bailar algo llamado “el reparto”. A él no le interesa ni la música ni el baile  de ese ritmo, prefiere quedarse con el “casino”, pero no deja de estar alarmado por la ignorancia rampante extendida entre algunos jóvenes

Recientemente, al echar un vistazo a su celular, escuchó y vio a una muchacha a quien le preguntaron quién escribió el himno de Bayamo, es decir, el himno nacional de Cuba (por si acaso algunos lo olvidaron, y como información para los extranjeros). Ella respondió: “¡Jose Antonio Maceo, ese!”.

¡Madre mía! La respuesta resultó verdaderamente impactante. Y no fue una broma; el cuestionamiento fue completamente serio. No solo ignoraba el nombre de Perucho Figueredo,  el autor del himno, sino que también mencionó erróneamente al héroe militar más brillante y valiente en la historia de Cuba. El hábito de la lectura se encuentra anémico y muy descuidado en la juventud de hoy, y por qué no, entre algunos que no son tan jóvenes también.

No comprende cómo alguien puede menospreciar la lectura de Shakespeare, a su juicio, el psicólogo de las emociones en la literatura con sus obras cumbres, donde abordó los celos en "Otelo", el amor imposible en "Romeo y Julieta", el abandono de los hijos en "El Rey Lear", la ambición en "Macbeth", o romper con los convencionalismos en "Ana Karenina" o el vasto fresco de la sociedad rusa durante las guerras napoleónicas en la  "Guerra y Paz", ambas novelas escritas por el ruso León Tolstói. Le vienen a la mente autores como Alejandro Dumas, Julio Verne y Victor Hugo, quienes llenaron su mente y la influyeron en momentos de su juventud.

Sin embargo, debe entender que actualmente existe un tipo de persona que se denomina analfabeto funcional; individuos que carecen de la capacidad para identificar, generar, combinar y sintetizar ideas. 

Este término se utiliza para describir a quienes, a pesar de haber pasado por el sistema educativo y obtener un certificado de escolaridad, carecen de las habilidades necesarias para enfrentar los desafíos cotidianos, como leer un contrato, entender un formulario o manejar información en su trabajo. Comprende que para esos seres es complicado leer y adquirir conocimientos generales.

No sabe por qué se preocupa si jóvenes como él, que son muchos, todavía tienen la capacidad de maravillarse ante la vida, obsequian flores a sus enamoradas, disfrutan de una canción y ríen a carcajadas con un chiste absurdo. 

Los jóvenes como él no tiran la toalla y continúan aprendiendo en esta era de tanta mediocridad. Vuelve a mirarse al espejo, y la imagen de un hombre de piel negra y cabello canoso, con algo de barriga y arrugas en el rostro, no es lo que su mente le sugiere. Entonces, sonríe a la imagen y le guiña un ojo de complicidad al joven que habita en su interior y ese es en realidad el que vale.


  

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