JOVEN POR SIEMPRE

 

Gilberto Dihigo.- Hace cinco años, al recibir, por culpa del cáncer, el trasplante de médula para prolongar mi vida, los médicos me preguntaron qué edad preferiría tener al renacer por el procedimiento. Sin dudar, respondí: "28 años", la etapa existencial en la que comencé a ser periodista. Deseché mi edad cronológica —lo hago siempre— para dar paso a la edad mental. Un japonés, premio Nobel, está muy adelantado en la investigación para detener el envejecimiento.

Yoshinori Ohsumi, como se llama el científico, ha conseguido lo que buscaba el español Ponce de León en su frenética búsqueda de la fuente de la juventud. Yoshi, que en japonés significa “buena fortuna”, descubrió que la clave de la juventud se encuentra en las células senescentes, que, al dejar de dividirse, entran en un estado de inactividad, lo cual es uno de los factores del envejecimiento.

Otro japonés, Shinya Yamanaka, premio Nobel de Medicina en 2012, es uno de los investigadores que impactan con su trabajo en el tema del envejecimiento. Forma parte del laboratorio que patrocina el dueño de Amazon, Jeff Bezos. Bios es una empresa de biotecnología que se centra en la investigación del envejecimiento y la reprogramación celular. Cuenta con un equipo de científicos altamente reconocidos, incluidos varios investigadores que han obtenido el Premio Nobel y otros galardones distinguidos.

Tal como avanzan las investigaciones y el interés de Bezos, quien tiene 60 años, en cualquier momento la vejez podría detenerse y las personas serían jóvenes para siempre. Esos jóvenes con células senescentes tendrán una manera diferente de ver la vida en comparación con los jóvenes nacidos en esos tiempos, cuyas células senescentes aún no se han deteriorado. Sin duda, la nueva generación de jóvenes, nacida de aquellos que no envejecen, desafiará los convencionalismos de sus padres. Presumo que habrá un tremendo lío en un planeta repleto de gente joven.

Lamentablemente, no estaré presente en ese plano existencial cuando ocurra esa presumible disputa entre jóvenes recién nacidos y jóvenes senescentes, que ahora presumo de forma chismosa y negativa. ¿Estaré celoso? Me pregunto y respondo: nada de eso. Soy un adelantado al proceso de envejecimiento porque tengo mis células senescentes activas sin necesidad de intervenciones científicas, gracias a mi mente, donde radica la verdadera fuente de la juventud.

Si desecho esa mirada negativa sobre el enfrentamiento entre los jóvenes en el futuro, pienso que, ante esa bendición de detener el envejecimiento y dilatar la muerte, los seres humanos encontrarán una alternativa eficaz para vivir en paz. Por lo pronto, sigo mi camino de ser joven para siempre, gracias a reírme de mí mismo y compartir mi alegría.


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