ESCLAVOS
Gilberto Dihigo Sentado frente a la computadora bebo un té caliente de manzanilla pero a leer unas cifras inquietantes los nervios no se tranquilizaron con el brebaje, porque lo expuesto en la página web de Walk Free, una Organización Internacional de Derechos Humanos con sede en Australia de que en el mundo existen ¡50 millones de esclavos! Fue sorpresivo primero y me llenó de indignación acto seguido. Al menos Walk Free tiene como objetivo acabar con la esclavitud moderna.
Los escépticos de siempre diran que la esclavitud termino en el siglo 19 y que es una información falsa porque la esclavitud finalizó y el Reino Unido clama orgulloso que en 1807 fue el primero en prohibir el trafico de personas esclavizadas, aunque sabemos que fue una decisión mercantil y no humanitaria.
Sin embargo las cifras están respaldadas por el Indice Global de Esclavitd, el cual explica: “que la esclavitud moderna incluye el trabajo forzoso, el matrimonio forzado o servil, la servidumbre por deudas, la explotación sexual comercial forzada, la trata de personas, las practicas esclavistas y venta y explotación de niños y en todas sus formas, es la privación de la libertad de una persona”, indica el documento en su página oficial.
Los 10 países punteros en esta forma degradante de tratar a los seres humanos son: Corea del Norte, Eritrea, Mauritania, Arabia Saudita, Turquía,Tajikistan,Emiratos Arabes Unidos,Rusia, Afganistán y Kuwait, todos estos con cantidades sensibles por mil habitantes. Los chicos coreanos disfrutan de la cantidad de 104,6 esclavos por cada 1.000 personas.
La vieja dama europea no escapa de esta injusta práctica y Finlandia en el puesto 151, seguida de Irlanda, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Holanda, Alemania, Noruega y Suiza ocupan los puestos del 153 al 160. El 152 es para Japón. Vale decir que los números de estos países son menores, pero eso no los absuelve de tener en sus territorios esa lacra degradante y cruel.
Es lamentable que la avaricia humana conduzca a estas innobles prácticas de esclavizar sin rubor a otras personas. Resulta que para esos individuos lo que hacen no está mal : «La indolencia hecha normalidad es el mal. El que muere en la banalidad del mal y cree vivir jamás entendió la dignidad intrínseca de las personas, y ahí reside su esclavitud y peligrosidad: no saben, no quieren saber, hacen sin conciencia, pero con eficacia de autómata», explica el filósofo Álex Tarantino.
Pienso que hay otra esclavitud y es la ideológica que atrapa al individuo que cumple sin chistar las ordenes del gobierno autoritario y ahi están las pruebas, en el caso de Cuba donde los seguidores del régimen golpean sin remordimientos a las personas que protestan de manera pacifica, sin medir la atrocidad de sus actos.
Y la esclavitud que emplea el regimen con los trabajadores - medico y entrenadores deportivos- que envían a diferentes países y a los que usurpan una parte de sus salarios.
Termino de tomar el té y pienso que como yo hay muchos que vivimos dentro de una burbuja e ignoramos esa tragedia que enfrentan millones de personas, aunque en el caso cubano muchos médicos y entrenadores abrieron los ojos y se libraron de las cadenas mentales inculcadas en sus mentes y saben que parte de sus esfuerzos no llenan las arcas estatales, sino sirven para que la elite del poder disfrute una vida alejada del sacrificio socialista.
Cualquier tipo de esclavitud resulta humillante, ya sea la moderna o la ideológica, y esperemos que en la ultima, quienes permanezcan atrapados entre sus eslabones, dejen de obedecer los sofismas de los lideres socialistas y logren liberarse.
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