Pobre niño Jesús.

 


Gilberto Dihigo.- Abrazos, besos, alguna que otra lágrima por aquellos que ya no están y fotos de ese momento familiar amoroso puede ser que haya sido el escenario de la llamada nochebuena en algunos lugares del mundo donde el olor a pólvora no penetra el olfato como en Ucrania o Gaza o las nochebuenas olvidadas de esas 8 mil almas que caminan por México para llegar a los Estados Unidos en una caravana que llaman de la pobreza, integrada por una masa de ciudadanos de diferentes naciones, pero igualados en la esperanza de ser salvados al llegar a la tierra prometida.


   El sufrimiento de millones de personas atrapadas en guerras innecesarias o amenazadas por la delincuencia y la pobreza es ignorado por otros millones de personas que viven en sociedades donde para algunos es más preocupante que ocurre en un reality show. 


  La ley no escrita que la aflicción de uno el otro no lo entiende o ignora. Él filósofo alemán Arthur Schopenhauer tiene una respuesta al sufrimiento humano dentro de su  pensamiento pesimista que expresa en su texto: “El arte de ser feliz”. “Lo que produce nuestra felicidad o desgracia no son las cosas tal como son realmente en la conexión de la experiencia, sino lo que son para nosotros en nuestra manera de comprenderlas”, dice el llamado “Buda de Francfort”.


    Si estamos de acuerdo que vamos a sufrir, de acuerdo a “Shope”, nuestras vidas pueden ser más felices. Carijo, diría mi abuelito Jacinto, el sufrimiento prolongado lleva a la depresión y quien caiga en las redes de esta malvada es imposible que alcance la felicidad. En mi caso, producto del cáncer, tengo dolor crónico desde hace cuatro años a veces leve otras intenso, busco soluciones para que no afecte mi estado de animo por ello en mi caso el sufrimiento del dolor es opcional.


    No soy una excepción, millones de personas que padecen el estigma del ataque de las células inclinadas al lado oscuro del tumor, luchan de igual manera para sobrevivir y miran con esperanza sus tratamientos que pueden prolongar sus vidas y consideran que las penas son temporales y volverán a estar sanos. El color del cristal cómo se mire la vida es diferente en cada caso, pero todos los que reciben quimioterapia aspiran a vencer sus padecimientos. Esa es una verdad.


 El reto actual de los seres humanos del siglo 21 es alcanzar la “eudaemonía”, la palabra griega que utiliza Aristóteles para indicar la felicidad que tienen las personas que basan sus acciones en la razón y la moralidad, conceptos divorciados en estos tiempos donde el egoísmo y la terquedad obstinada de las opiniones representan los principios de la furia política, ya que no son partidos, sino tribus intolerantes  que aglutinan individuos que solo se rigen por los signos de sus furiosos partidos, incapaces de respaldar a todos los ciudadanos por igual cuando llegan al poder, sino de los que besan sus banderas y escuchan sus discursos.Esa es otra verdad.


  Ya termino la nochebuena, quedan atrás las fotos familiares, pero siguen las muertes en esas guerras ya declaradas, aparecen sombras de otros conflictos armados probables  y en un hilo pronto a romperse las esperanzas de quienes escapan de sus países en busca de horizontes pacíficos, porque como dijo Borges “hay razones más terribles que tigres” y  al final la vida sigue igual tanto para unos como otros. Pobre niño Jesús, volviste a nacer y nada cambia, los seres humanos no dejamos de crucificarte.



Comentarios

Entradas populares de este blog

CAMINAR CONTRA LAS SOMBRAS

Morirse ya no es lo que era

Rescatemos al niño interior