MACEO, EL PATRIOTA MAS INTEGRAL

 

Nada humano me es ajeno.

Gilberto Dihigo.-El patriota más integral en las guerras de los cubanos contra España fue a mi juicio y sin dudas, el general Antonio Maceo, quien muchos historiadores en el pasado sólo mencionan su aguerrido comportamiento, sin indicar su intelecto y pensamiento, su patriotismo a toda prueba, el sentido del honor y la decencia en su comportamiento y palabras.


  Del intelecto de Maceo escribió Jose Marti en el periódico “Patria el 6 de octubre de 1893: “Firme es su pensamiento y armonioso, como las líneas de su cráneo. Su palabra es sedosa, como la energía constante y de una elegancia artística que le viene de su esmerado ajuste, y de idea causa y sobria. No se vende por cierto su palabra, que es notable de veras, y rodea cuidadosa el asunto, mientras no esté en razón, o insinúa, como quien vuelve de largo viaje, todos los escollos o entradas de él.  No deja frase rota, ni usa voz impura, ni vacila cuando lo parece, sino que tantea su tema o su hombre. Ni hincha la palabra nunca ni la deja de rienda”. Eso pensaba un hombre como Martí sobre el intelecto del Mayor General.


  Comprometido siempre con la causa de la independencia cubana, nunca cedió en un enfrentamiento militar y por eso fue herido en 27 ocasiones por armas de fuego y apuñalado y además participo en 600 combates, por ello consiguió muy rapido los ascensos en su vida militar.


   En 1875, al ser acreditado como jefe de la Primera División Cuba, los envidiosos de siempre, resentidos porque un negro alcance ese puesto, murmuraron que esa posición le quedaba grande y ademas beneficiaba a los “hombres de color” en detrimento de los blancos, pérfidas mentiras para desprestigiar su bien ganada reputación conseguida en el combate.


    Pese a esa sucia campaña instrumentada por esos líderes revolucionarios racistas, en 1877 alcanza Maceo el grado de Mayor General, el cual no le impide ir a lo cruento de la batalla en Mangos de Mejías donde recibió ocho balazos. 


  En una carta, al entonces presidente de la República en Armas, Tomás Estrada Palma, el 16 de mayo de 1876, denuncia que hay un grupo de inconformes que manifestaron al gobierno contrariedad por su mando y refiere Maceo en la misiva sobre esos sujetos que dicen: “no querer servir bajo las órdenes del que habla por pertenecer a la clase”. Lo de la “clase” es la palabra de los racistas para señalar el color negro de la piel de Maceo, quien rechaza cualquier favoritismo a una raza al dejar clara su postura: “Siempre he sido soldado de la libertad nacional que para Cuba deseo y nada rechazo con tanta indignación como la pretendida idea de una guerra de razas”.


 La evolución intelectual la obtuvo de manera autodidacta Maceo, al ser un lector voraz de estrategia militar, obras  de la literatura mundial y biografías de grandes hombres que consumió para superarse, lo cual unido a su paso por diferentes países, donde reafirmó sus conocimientos, pues como bien se sabe viajar y leer son dos cimientos vitales para obtener  cultura. 


Entre 1878 y 1895 Maceo estuvo en Jamaica, Haití, Santo Domingo, Islas Turcas, Estados Unidos, México, Honduras, Costa Rica, Colombia y Perú donde se codeó con personalidades políticas, militares y sociales importantes de esas naciones y donde expresó sus ideas humanistas, patrióticas, antirracistas, democráticas y republicanas y a la vez escucho diferentes criterios que robustecieron su pensamiento político, social y militar.


 Mi padre, un fervoroso admirador de las guerras de independencia, en gran medida por la participación en ella de mi abuelo don Benito Dihigo, y por otro lado un lector de las hazañas de aquellos guerreros, que en muchos casos dieron la vida por la libertad de Cuba y muy en particular por el general Antonio, acudía todos los 7 de diciembre al Memorial del Cacahual para ofrecer en silencio su respeto al héroe inmortal y en varias ocasiones lo acompañe en esa sagrada visita.


 Recuerdo la primera vez de mi asistencia al panteón que guarda los restos del inmortal general, cuando mi padre escuchó el sonido de la trompeta como apretó su  ancha mano temblorosa en mi pequeña mano de niño y asombrado descubrí que brotaban enormes lágrimas de sus ojos - en esos tiempos de niñez veía todo grande en mi padre- y al terminar la ceremonia me dijo:


“Hay que rendir culto a esos hombres que dieron todo por la patria y Maceo fue insuperable en valor, honor y patriotismo”, luego me miró para sentenciar. -Recuerdalo- y nos fuimos de ese sitio lentamente, sin apuro, acariciados por la solemnidad del ambiente y sin querer un suave estremecimiento recorrió mi cuerpo al caminar en silencio al lado de mi padre.


 Ese estremecimiento nunca me abandona cuando recuerdo a ese hombre o leo sobre su vida;  ese hombre, quien en carta a Máximo Gómez  le dijo  con sencillez que no aspiraba a mas ya que era un “obrero de la libertad”; ese mismo hombre que en las fotos tratan de blanquear cada vez que pueden los retratistas, porque no pueden permitir que el negro Maceo sea un hombre bello, como le confeso el poeta Julian Casals, en carta fechada el 1 de agosto de 1890 a Magdalena Peñarredonda : “es un hombre bello, de complexión robusta, dotado de una inteligencia clarísima y de un gran corazón”


Su honor sin  tacha, su visión de la decencia quedaron plasmados, al enterarse que algunos jefes pensaban apresar al general español Martinez Campos, cuando fuera a reunirse con él en Mangos de Baraguá, al expresar con palabras de indignación en una carta: “No quiero libertad, si en ella va la deshora”, precisamente en ese encuentro le demostró al arrogante español que no era un arriero semianalfabeto como creía, sino un fino negociador que no se dejó engatusar con las promesas aceptadas por los sietemesinos del Pacto del Zanjón y su postura se agiganta al afirmar: “ No aceptó deponer las armas sin haberse proclamado la independencia de Cuba, ni la abolición de la la esclavitud”


En estos tiempos tan convulsos que vive Cuba, atrapada dentro de un sistema autoritario desde hace más de 60 años, donde las personas no pueden protestar, ni manifestarse so pena de ser encarcelados el pensamiento político, de la “figura más excelsa de la Revolución”, como lo calificó Máximo Gómez, en carta a María Cabrales, al conocer la caída en combate de Maceo, sería ahora tomado como subversivo, veamos: 


“Una república organizada bajo sólidas bases de moralidad y justicia es el único gobierno que, garantizando todos los derechos del ciudadano, es a la vez su mejor salvaguardia. Inquebrantable respeto a la ley y decidida preferencia por la forma republicana, he ahí concretado mi pensamiento político” dijo.


  La figura de mi general Antonio Maceo traspasa las fronteras de Cuba, al ser uno de los grandes héroes militares de América Latina, para orgullo de los cubanos de tener al patriota más integral en nuestra historia nacional.




Comentarios

Entradas populares de este blog

CAMINAR CONTRA LAS SOMBRAS

Morirse ya no es lo que era

Rescatemos al niño interior