AL CARAJO, BASTA DE SER ASERTIVO O CORRECTO
Nada humano me es ajeno
Gilberto Dihigo.- Harto de ser “correcto” y no decir lo que piensas, sin los filtros adecuados recomendados siempre por tu buena esposa, quieres romper con esos coladores y soltar libres como el viento esas palabras desechadas dentro del "buen vivir”. Seguro que con ese deseo tuyo hay muchísimas personas, pero todos esconden sus emociones detrás de la máscara de la hipocresía de ser correctos. La sociedad es hipócrita con sus reglas no escritas que ayudan, según los convencionalismos, a vivir con los otros en paz.
Aprendemos desde niños que si en la escuela Juan es un pesado no debemos decirlo en voz alta, para no afectar a Juan, que dicho de paso, abusa de los pequeños como buen hijo… no hay que decir la palabra siguiente para no herir a Juan, dice la maestra y tus padres, solo la dices en silencio.
Sin embargo te preguntas a cada rato como los políticos que te representan, de acuerdo a lo que dicen en sus falsos discursos de campañas y a la constitución que profanan cuando les sale de…-no lo digas, no digas esa palabra, se correcto, aunque hables de políticos- para declarar guerras y buscar asociaciones con otros partidos que tu no apruebas, pronuncian palabras políticamente correctas, de acuerdo a la prensa.
No te explicas porque para degradarlos a su condición natural los homo sapiens mencionan a las madres para insultar a esos individuos miserables, cuando esas obreras del sexo trabajan en la profesión mas antigua de la humanidad en muchas ocasiones, para alimentar a sus hijos. ,Te parece más justo llamar “hijoepolitico” a las personas que hacen daño a conciencia, como la ofensa superior. Es una idea tuya, tal vez alguien la apoye en el tiempo. Quién sabe.
Al crecer ya transformados en adultos seguidores de los convencionalismos, los sico“locos” dicen que el tipo de conducta apropiado en esos menesteres de ser correcto se nombra asertividad, que es “la expresión apropiada en las emociones, en las relaciones, sin que se produzca ansiedad o agresividad” o esta otra “la expresión de nuestros sentimientos de una manera sincera, abierta y espontánea, sin herir la sensibilidad de la otra persona”. dicen los expertos de la salud mental. Así leíste en un artículo.
Entonces, cuando aquel director de un periódico en República Dominicana golpeó la mesa de trabajo con su mano y gritó “Carajo”, debiste ser asertivo y no decir rápidamente que llenabas de heces fecales a su madre - cambiaste la frase ahora para ser correcto- y otras frases fuertes, palabras disparadas desde el tableteo de tu boca enfadada - vale decir que los cubanos no se enfadan, ya saben- y no le diste un trompón porque el tipo no salió detrás del escritorio por ser un cobarde que hacía bullying laboral a los trabajadores, quienes sí eran asertivos y soportaban su maltrato para no perder el empleo.
Al parecer antes de ese episodio nunca fuiste a un terapeuta porque algo similar te ocurrió años antes en Cuba, con el carajo cuando el director de Trabajadores pronunció la misma palabra con la misma acción de golpear el escritorio en una discusión y te abalanzaste para pegarle, claro le dijiste que el carajo podía meterlo en el ojo y no de la vista- ya saben, sigo correcto- pero se interpuso el bueno de Lazaro Mujica e impidió la bronca.
No resultaste asertivo cuando te cagaste en la madre del canalla de Humberto Castellón en el parqueo de Radio Marti, y lo invitaste a pelear, luego que te gritara en la oficina. Como no estabas en Cuba tuviste que refrenarte para no darle una patada a ese cobarde. Luego comprendiste que tu salida de ese sitio fue planeada sin dudas por el poco hombre del subdirector Guillermo con ese tipejo para sacarte del trabajo.
Sin embargo fuiste asertivo, muy asertivo, mas de la cuenta, al no decirle nunca en el periódico Trabajadores a Dufflar y Prado que eran tremendos hijoeputas, malas personas e hipócritas, que siempre estaban para joder a otro. Fuiste asertivo cuando a veces te atacaron en los consejos de redacción y criticaban malévolamente a la gente de tu equipo de deportes. Fuiste muy asertivo con el conductor de Expediente, el mierdita de Allan Villafaña y el venezolano productor Juan Vené, hijo, dos cobardes que querían en tu presencia, joder el trabajo del escritor Tony Joaquin, en vez de hablar de frente lo que no le gustaba.
Ese día les dijiste a los dos canallas que no es de hombres o personas decentes hablar del trabajo del otro para perjudicarlo secretamente, en vez de aclarar sus diferencias frente a frente. En fin fuiste asertivo e incluso todo lo dijiste bajito a pesar de que en la garganta te explotaban mil rayos calientes para salir. Controlaste la emoción loca.
Luego, tal vez por decir mi rechazo, al parecer a Villafaña y su amanuense no le gustó mi actitud - juras que hablaste bajito, para defender a Tony, pero no confías ni en ti mismo- el buen mediocre de Villafaña te quito una sección del programa prometida, sin decirte nada. Esa acción sin dudas fue una "hijopoliticada”.
No eres filósofo, pero te gusta a veces leer de esta ciencia que ayuda a pensar con mejor entendimiento los diferentes procesos humanos, una acción en estos tiempos donde la sinrazón camina despeinada y enloquecida por el mundo sin control. El ilustre alemán Friedich Nietshe, en su obra “La gaya ciencia o El alegre saber, su traducción en español”, dice una suposición en un aparte que me preocupo, pero que ya tengo respuesta:
“Suponiendo que un día, o una noche, un demonio te siguiera a tu soledad última, y te dijera: esta vida, tal como la has vivido y estás viviendo, la tendrás que vivir otra vez, otras infinitas veces; y no habrá en ella nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer y cada pensamiento y suspiro y todo lo indeciblemente pequeño y grande de tu vida te llegará de nuevo, y todo en el mismo orden de sucesión, también esta araña y este claro de luna entre los árboles, y este instante, y yo mismo. El eterno reloj de arena de la existencia es dado la vuelta una y otra vez, ¡y tú con él, polvillo de polvo!”, indica el filósofo.
Ya tienes claro Gilberto que si la presunción del germano ocurre y revives todo de nuevo, mandaras al carajo la asertividad y los filtros como dice Marisol y saldrán libres los rayos de calor que a veces te azotan la garganta, sin presión de los convencionalismos, ni vergüenza de que te excluyan como ser social, porque tu sabes que siempre habrá gente que estarán a tu lado en eso de mandar para el carajo a ser asertivo y muy correcto y con ellos hablaras.
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