CAYO LA FLOR, QUEDA LA RAMA.
Gilberto Dihigo.-El tiempo, aunque repite días y meses en cada vuelta del sol, es tan voluble como un pequeño niño que retoza con sus juguetes, hace que estas jornadas sean diferentes siempre, así muchos hechos heroicos, nacimientos y muertes ilustres desaparezcan del ideario por el hacha de ese genio implacable llamado olvido, sin embargo cuando evitamos el desparrame de la memoria conseguimos de manera terca recordar ese momento irrepetible y convertirlo en vigente como la muerte el 20 de mayo de 1971 de Martin Magdaleno Dihigo Llanos, hijo del sargento mambí, Benito Dihigo. Y por eso como dice el poeta “quiero poner ahora la energía de la memoria, del entendimiento y de la voluntad en armonía, con la memoria que no olvida nunca, con el entendimiento siempre atento y con la voluntad que no se trunca” y recordar que este 20 de mayo Dihigo penetró por sus propios méritos al Olimpo del deporte donde se encuentran los grandes de todo...