Rescatemos al niño interior
Gilberto Dihigo.- Mi niño interior me reprende cuando insisto en hablar de política y de sus ejecutores, los astutos políticos, esos individuos de labia suave y convincente - quienes como dijo, con su ingenio inigualable, el escritor español Enrique Jardiel Poncela: “El que no se atreve a ser inteligente se hace político”. Mi niño interior, quien solo piensa en asuntos complacientes de la época dorada de jugar a los vaqueros y los indios, años más tarde, descubrí que fueron los blancos quienes iniciaron el acto de escalpar las cabelleras. En fin, el mal. También por él sueño, con los libros de Emilio Salgari y Julio Verne, mis lecturas embriagadoras que me transportaron a esos sitios deslumbrantes que yo visualizaba emocionado. Y es cierto que, de niño, nunca supe —hasta después de 1959— quién fue Fulgencio Batista, Fidel Castro, ni los barbudos que lo acompañaron,de quienes contaron historias de otras maneras después. Un recuerdo de mi niñez fue el asalto al Palacio...